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¡AUXILIO! FAMILIAS DESORIENTADAS

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Mamá, papá, quiero ser youtuber

Mamá, papá, quiero ser youtuber

Uno de cada 4 chicos y chicas afirma que, cuando crezca, quiere dedicarse a subir videos a Youtube. ¿Cuál es la mejor manera de acompañarlos/as?

Para ser un rockstar, en otra época, se necesitaba por lo menos cumplir con tres requisitos básicos: por un lado tener el pelo largo, por el otro una guitarra y, por supuesto, escribir canciones de rock. En los años ´70 la popularidad de este tipo de música llegó a tal nivel que todos los chicos de aquel entonces querían, cuando crecieran, ser estrellas de rock también. Pero hoy, en el siglo XXI, algo cambió: nacieron los denominados -por sus seguidores- “rockstars sin música”, personas de una popularidad tan grande que no les hace falta…¡ni hacer rock! Estamos hablando nada más y nada menos que ¡de los y las youtubers!

La comunidad Youtube cada día crece más y más, y uno de sus grandes atractivos es que cualquiera puede ser parte. El Doctor en Ciencias Sociales Mario Carlón aseguró, en el podcast #TodoEsFake: “La emergencia de Youtube fue la consagración en una plataforma audiovisual de la producción de contenidos amateurs. Está en el origen mítico de Youtube la idea de que cualquiera puede publicar contenidos”.  

Los y las jóvenes entendieron este fenómeno a tal nivel que si se le pregunta a alguno/a qué quiere ser en el futuro la respuesta es simple: “Ma, pa, de grande quiero ser youtuber”. Según un estudio realizado por la consultora Ipsos a pedido de Google 1 de cada 4 chicos afirma que, cuando crezca, quiere dedicarse a subir videos a esta red.

¿Qué pueden hacer las familias al respecto? ¿Cuál es la mejor manera de acompañarles?

José Ramón Ubieto, especialista en psicología clínica en España y autor del libro “Niñ@s híper” (Ubieto, 2018)1, explica: “Los padres y madres deben tratar de inventar o crear con los medios digitales. Es una buena oportunidad para apoyar a los chicos y sus ideas pero siempre con acompañamiento crítico de un adulto. No todas las edades son apropiadas, por ejemplo, para subir videos a Youtube. La edad depende de los temas, de la madurez del propio chico/a, no parece sensato que lo haga antes de los 12-14 años, no tanto por la temática sino por las exigencias mismas del dispositivo.

El autor también opina sobre cómo enseñarle a hijos e hijas a afrontar las críticas: “Estas sacuden el narcisismo de cada cual y conviene aceptarlas siempre cuando nos enseñen algo. Cuando son simplemente destructivas, deberían aprender a ignorarlas. Además, a los hijos/as hay que enseñarles que el éxito en la vida no lo deciden los otros, sino la coherencia entre los deseos que uno tiene y la realización final (con más o menos logros). Y que, además, el fracaso forma parte de la vida y es una buena forma de aprender”.

Ubieto le encuentra rasgos positivos y negativos al hecho de que los niños/as quieran “ser youtubers”. Como positivo, destaca que “desarrollan su invención, imaginación, pensamiento, creatividad y vínculos” pero, como negativo, cree que ser youtuber puede implicar una sobre-exposición del niño/a y de su estilo de vida (del niño/a y de la familia) en las redes.

“Es fundamental el acompañamiento. Si se consultan estudios se puede ver que entre el 50-80% de los padres desconoce lo que sus hijos e hijas consultan en Internet. A eso lo llamamos desamparo digital”. Como padres es importante consensuar cuándo, cómo y estar pendiente de los videos que los niños y niñas suben.


1 - Ubieto Ramón, 2018. “Niñ@s híper”. NED Ediciones.

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