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Emociones en juego, emociones jugadas

Emociones en juego, emociones jugadas

Lic. María Zysman, para TELECOM

Conozcamos con nuestros chicos sus juegos digitales favoritos, sumerjámonos en esos mundos haciendo “como si” estuviéramos en ellos. Es un camino para elaborar ansiedades y temores. Los chicos lo necesitan y mamás y papás podemos compartir así con ellos momentos muy divertidos.

“Quiero tiempo pero tiempo no apurado, tiempo de jugar que es el mejor” dijo hace muchos años María Elena Walsh y lo cantamos ya varias generaciones.

El tiempo de jugar es un tiempo sin relojes ni alarmas, en el que niños y niñas despliegan fantasías, elaboran situaciones difíciles, actúan escenas que les preocupan, inventan, ensayan, prueban, caen y se levantan. Jugando se aprende a esperar turnos, a perderlos y cederlos; se aprenden reglas, a respetarlas y también a transgredirlas. Jugando se pone el cuerpo y se lo oculta, se sienten emociones y se las esconde. Jugar nos ayuda a fortalecer lazos con los otros, a hacer amigos, a tolerar pérdidas y peleas.

Vivimos, desde marzo de 2020, tiempos inéditos. Nuestros hijos sienten emociones nuevas, pasan de la preocupación a la esperanza, sienten tristeza, ilusión, rabia y alegría. Hay días en los que están enérgicos y quieren moverse mucho y otros en los que buscan espacios cómodos donde acurrucarse y ser abrazados. Los chicos precisan comunicar lo que sienten y cómo se sienten y el juego es el medio ideal para hacerlo. Juegos solitarios, juegos con otros, juego libre y juego reglado son algunas de las opciones de un gran abanico lúdico que podemos ofrecerles.

En el contexto actual, es interesante que revisemos algunos de los juegos y modos de jugar. Los más chiquitos siguen eligiendo los juegos de construcción con bloques y ladrillos, no sólo aquellos clásicos que conocemos, si no también sus versiones digitales. Hay a disposición muchísimas opciones para que los niños armen escenas, historias, ciudades, universos nuevos que abren la imaginación y despiertan la fantasía.

Los chicos también disfrutan de los juegos para dramatizar –en el espacio virtual– distintas situaciones: casas, habitantes con sus caracterizaciones físicas y sus atuendos, espacios, viajes y tantas otras variantes que les permiten jugar a ser, probar y probarse.

Conozcamos con nuestros chicos sus juegos digitales favoritos, sumerjámonos en esos mundos haciendo “como si” estuviéramos en ellos. Jugar hoy a disfrazarse de zombie o de fantasma, elegir un nombre, buscar amigos, desafiarse juntos, superar niveles; es un camino para elaborar ansiedades y temores. Los chicos lo necesitan y mamás y papás podemos compartir así con ellos momentos muy divertidos.

Casi todos los viejos juegos de mesa que conocemos tienen sus versiones digitales y los chicos hoy necesitan encontrarse con sus pares en los juegos online. Esto, que despierta temores en las familias, puede ser llevado adelante con cuidado y acompañamiento. Es importante que las familias acuerden horarios y modos para hacerlo. Sugiero que los chicos planteen sus necesidades y que se pueda organizar la rutina de manera tal que los tiempos de juego de cada niño coincidan con los de sus amigos. Al mismo tiempo, que se destine un tiempo de conexión “libre de tareas”, es decir… que no le quiten tiempo de jugar online por haberlo utilizado en un zoom de la escuela.

Es fundamental que propiciemos los encuentros de nuestros hijos con sus amigos. Plazas, patios y canchas de todo tipo son el escenario ideal para que puedan compartir juegos y movimiento, para que puedan correr, treparse y descargar tensiones. Aprendamos que los encuentros también se generan en la play o en diferentes juegos digitales. Estemos disponibles para que nos cuenten sus actividades online y, si surgiera algún inconveniente en ellas, poder orientarlos.

Nunca como ahora es tan necesario recuperar y valorar los tiempos de disfrute con los afectos. Dejar por un rato las tareas escolares (¡o los reclamos por ellas!) y dedicarse a jugar juntos. En pandemia están surgiendo nuevos modos de vincularse, nuevos escenarios y necesidades de expresión. Es un tiempo que podemos aprovechar para conocer más los juegos digitales favoritos de nuestros hijos. Aprender a jugarlos, preguntar, jugar con ellos, opinar y sorprendernos juntos. Las apps de juego, plataformas, “juegos de caja” son muchísimas. No se trata de que conozcamos todas sino las preferidas por nuestros hijos.

En líneas generales, sepamos que hay juegos para desarrollar diferentes tipos de habilidades cognitivas y emocionales. Podemos elegir juegos de acción con luchas y peleas (los chicos mediante ellos canalizan sentimientos agresivos y elaboran situaciones que tal vez vivieron pasivamente); juegos de estrategia en donde se ponen en juego funciones como la atención y concentración, planificación, logro de metas, espera de turnos; juegos deportivos (simulan deportes); arcade (emulan los viejos juegos de “maquinitas”), juegos musicales, entre otros. De acuerdo a la edad de los chicos seleccionaremos el contenido. Cuanto más pequeños son los chicos, más necesitan nuestra supervisión. Apuntemos, siempre, a desarrollar la autonomía y el sentido crítico para elegir a qué jugar.

Ofrezcamos a los chicos todos los modos de jugar que nos sean posibles. Juguemos con ellos tanto como podamos, acompañémoslos en sus juegos y dejemos que jueguen solos cuando así lo desean y necesitan. Favorezcamos el encuentro (virtual o presencial cuidado) con sus amigos, contengamos las emociones que de ellos surjan, tengamos paciencia y tiempo. Tiempo de jugar que es el mejor.

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