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Desinformación y noticias falsas ¿Qué consumimos y qué replicamos?

Desinformación y noticias falsas ¿Qué consumimos y qué replicamos?

De Chicos.net para Telecom.

Chicas y chicos y adultos y adultas pasamos el día entero leyendo y consumiendo información en formato de texto, videos, tuits, links, stories, etc. En este contexto de infinidad de estímulos y contenidos, muchas veces el límite de lo "verdadero" y lo "falso" puede volverse confuso y frustrante, pero existen múltiples herramientas para aprender a manejarlo.

“Hoy ya nadie lee.” “Nadie se informa.” “Los jóvenes no leen las noticias.” FALSO

¿Dónde y cómo se informan los chicos y chicas hoy?

Aunque la noticia periodística probablemente no sea el formato más consumido por la juventud en la actualidad, la información circula diariamente a través de mensajes de Whatsapp o Telegram, de lo que amigos, amigas y familiares nos comunican y de publicaciones en Twitter e Instagram. Incluso los grandes medios se adaptan a estas formas de comunicación, haciendo resúmenes diarios en formato de stories fácilmente reenviables.

¿Cuál es el peligro de las noticias falsas?

El factor más importante para que estos contenidos falsos tengan un impacto negativo es la viralización: la inmediata masividad a la que puede llegarse a través de los entornos virtuales hace que su efecto sea exponencialmente mayor.

Sus efectos pueden ir desde la confusión y la toma de decisiones erróneamente fundadas a consecuencias más perjudiciales para los lazos sociales dentro de las comunidades.

Por ejemplo, la información errónea sobre una huelga en el tren puede hacernos elegir otro camino o incluso dejar de ir a donde debíamos ir. Pero también puede llevar a la construcción de un discurso más grande y con un impacto más profundo, como puede ser el de atacar a la facción supuestamente involucrada en la huelga, terminando en discursos de odio, ataques y exclusiones que probablemente, por detrás, favorecen a intereses políticos específicos.

¿Cómo abordarlo en casa y en la escuela?

Proponemos dos grandes focos de abordaje del tema con chicos, chicas y adolescentes, pero también con nosotros mismos: desde la perspectiva de la educación mediática y el pensamiento crítico.

A la par, es importante estimular un uso responsable y consciente de las redes en general. En primer lugar, tener en cuenta que siempre hay que pensar antes de reenviar cualquier tipo de contenido, para no formar parte de la cadena que aumenta el impacto que la información falsa puede tener en la sociedad.

Pero además, es importante detenerse a reflexionar antes de crear, compartir o subir cualquier tipo de contenido: ¿Qué rol quieren ocupar en tanto creadores de contenido? ¿Qué mensaje quieren transmitir? ¿A quiénes se dirigen y por qué? ¿Con qué objetivos?

Por último, construir una red de medios e influencers confiables es una buena táctica para no tener que estar evaluando todos los contenidos cada vez que llegan. Una buena actividad para el aula o como tema de conversación en la mesa familiar puede ser investigar sobre qué medios existen, ya sean formales o informales, cuáles consume la gente a nuestro alrededor y cuáles nos gustan a nosotros. Una vez construida esa red será más fácil y más seguro informarse día a día y armar recorridos propios. Este tipo de trabajos puede comenzarse a edades más tempranas, pero será sin duda reforzado en la adolescencia, donde chicos y chicas comienzan incluso a expresar, muchas veces, un interés genuino por mantenerse actualizados.

Recursos útiles:

https://chequeado.com/ - Sitio de chequeo de la veracidad de información en Argentina.

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